Vadeando el Aceña

julio 17, 2011

Nos apuntamos dos parroquianos conocidos por muchos a esta propuesta de MTB Leganés ( los dragoncitos ) y Rutas Pitufas ( Jesús Revuelto y compañía ). Cuando la propuse no sabía del trágico suceso que pasaría esa semana, el fallecimiento de un compañero de Rutas Pitufas – Oscar – hijo de Mila y Alberto, conocidos de varias salidas domingueras.

La salida prevista a las 8:30 de la estación de Santa María se retrasó un poco, hasta las nueve que partimos, y menos mal porque me perdí por el camino de Las Navas al Pimpollar (barrio de la estación de Santa María) llegando justo para la salida. Ya estaban todos y comenzamos la larga subida hasta Robledondo, parte por caminos y parte por carretera, reagrupando en varios puntos para que no se rompiera demasiado el grupo. El cierre como de costumbre cuando coincidimos es cosa de Revuelto y Ruteriño, así que me desentiendo y me voy delante.

 Hacemos un último reagrupamiento antes de afrontar la última subida hasta el Cerro de la Cabeza, cota máxima de la jornada con unos 1600m. Arriba paramos para una foto de grupo y esperar a los rezagados, el tiempo cambió mucho desde que salimos y tenemos que echar mano de la ropa de abrigo que llevamos. Una rápida bajada hasta la pista que nos llevará al cartel del puerto de Malagón, donde dejamos constancia de nuestro sentido homenaje al fallecido Oscar junto a sus padres, Mili y Alberto.

 

Ya solo nos resta regresar al punto de salida, regresamos buscando el embalse de La Aceña pegados al arroyo de Navalacuerda por una rápida pista de tierra, por un espectacular paraje entre pinos. Bordeado el embalse hacemos otra parada sobre la represa, antes de adentrarnos por el divertido sendero que trascurre por el cauce del río la Aceña lo que nos obliga a vadearlo varias veces. Con algún que otro percance sin demasiada importancia llegamos a la restaurada casa de pescadores junto al río, solo nos resta subir por un callejón pedregoso que nos obliga a un último esfuerzo antes de descender de nuevo a la Estación de Santa María.

Una magnífica jornada de MTB, en compañía de gente con la que da gusto compartir excursiones por el buen ambiente que logran en todas sus rutas de montaña. Sin despedirme de todos continuo camino, tengo que subir hasta Las Navas del Marqués, me queda una subidita para terminar y luego regresaré para compartir mesa con el amigo Javi, Mili y Alberto.


IV MTB La Cebrera

julio 3, 2011

Hoy recuperé la tensión, el agotamiento, el placer, que me proporciona este deporte al surcar los senderos y caminos de montaña de El Barraco.

 Este primer domingo de julio de 2011, como tantos domingos, quedé con el amigo Marcos para participar en la IV MTB La Cebrera que organizan nuestros amigos del Barraco. Tenemos un desplazamiento cómodo hasta esta localidad situada en el abulense valle del río Alverche, en una hora aproximadamente estamos en la plaza del pueblo consiguiendo aparcar la “fregoneta” en plena plaza. Retirada de dorsales y puesta a punto de ciclistas y máquinas, se da la salida con algo de retraso debido al gran número de participantes y la logística necesaria en su organización. Y allá que vamos, subiendo para calentar por la calle principal del pueblo, para rápidamente adentrarnos por pedregosas y polvorientas callejar.

  El primer tramo es totalmente rompepiernas, subidas y bajadas por un camino muy roto y con mucha piedra suelta, adentrándonos por momentos en zonas de pinar donde el firme es algo mejor para después retomar los pedregosos caminos. Nos alejamos del municipio hasta perderlo de vista en una hondonada para después ganar la altura perdida, como muy bien explica la organización que conoce mejor el terreno:

 “La primera parte de la ruta discurre por el Monte Encinar. A unos 2 km de la salida nos encontraremos la cuesta de La Vega (pequeña subida). Desde aquí y después de un par de rápidas bajadas llegaremos a la calleja del Tormal (este año será de bajada, cuidado que nos encontraremos una calleja de escalones y despues un par de saltos), para llegar desde aquí a la zona más complicada la Calleja del Palaino.”

Seguidamente subiremos de nuevo hacia el monte para afrontar una bonita y no peligrosa bajada por un estrecho sendero. Después de este sendero pista ancha con mucho sube y baja, un par de callejas estrechas que nos llevaran hasta el avituallamiento. El primer avituallamiento estará sobre el km 20 en la Ermita de San Marcos, tendréis agua y fruta.”

Total, que apenas sin sentirlo nos trajinamos 20 km. “de lo más variado” y que habría sido más suficiente para cualquier principiante en este deporte. Como esta es mi segunda participación en la marcha y conservo la memoria de la anterior… y sé lo que me espera, no fuerzo demasiado la marcha en este primer tramo y lo hago disfrutando y sin formar, algo molesto también por la tremenda polvareda que organizamos a nuestro paso. Un cruce de carretera y ya estamos en la Ermita de San Marcos, por cierto que al amigo Marcos no volví a verle el pelo tras los primeros envites de la ruta, ya me avisó que hoy venía de relax después del  “Soplao” y “Mountemplaria”. Un avituallamiento justo, con fruta y agua en abundancia y continuamos la marcha. Ahora comienza lo bueno, primero tímidamente hasta llegar al pueblo, luego se destapa el tarro que contiene los porcentajes y desniveles y se vierte por todo el camino haciéndolo….pero mejor lo explican los organizadores:

 “Continuaremos durante un par de km más para llegar al pueblo y comenzar la parte más dura de la marcha, la subida a la torreta con una distancia de 8 km y con un desnivel medio del 8% y máximo del 20% (el que no se vea en condiciones de afrontar la subida a la torreta puede acabar aquí su marcha y dirigirse a la plaza para el avituallamiento) “.

 ¡Y tanto que es dura la subida! Entramos en el pueblo por una calle asfaltada que pronto gira a la derecha y da paso al camino. Las primeras rampas no son nada del otro mundo, pero pronto otro giro y otro más para ganar altura. Mejor no mirar más allá de dos metros por delante de tu rueda. Una rampa seguida de otra más empinada y dura, y las mejores son las del final, asfaltadas con cemento que agarra más la bici que la tierra, hasta llegar a la fuente solo. Como tenía previsto, al llegar a la fuente de la Nava hago una pequeña parada para refrescarme, y recuperar algo de fuerzas para acometer el resto de la subida. Esta parte se me hace más llevadera pues aunque el camino está más roto que la zona anterior, el desnivel es menor. La subida a la torreta forestal que corona el monte de La Cebrera es muy técnica, y todos sabemos lo que quiere decir técnica: fuerte pendiente con un firme pedregoso y polvoriento donde las ruedas no agarran. Sigo con mi ritmo cansino de ascenso, plato pequeño piñón grande, avanzando casi a la misma velocidad que los que empujan la bici hasta coronar.

Desde lo alto se nos ofrece una vista impresionante, merece la pena pararse un rato y deleitarse con el fresco aire con olor a tomillo y pinos, la vistas sobre el Valle del Alberche son únicas y tampoco se puede subir aquí todos los días. Además hay que avituallarse, la organización tiene en este punto culminante un control sobre los participantes que consiguen coronar y el segundo avituallamiento de la jornada (chuches variadas y agua).

Una parada un poco más larga para intentar contactar con Marcos antes de continuar, que sigue desparecido.  La bajada es más dura que la subida,  una fuerte pendiente con muchas piedras sueltas obligan a una concentración y tensión extenuantes. Cuando llego al final de la bajada y comienza otra subida de un kilómetro aproximadamente me debato entre el dolor de tríceps conseguido en la bajada,  y el dolor de cuádriceps y aductor que me produce accionar los pedales.  Coronado el collado comienza otro peculiar descenso, de esos que cansa tanto bajarlos como subirlos, con el paso por praderas y pedregosas callejas entre fincas de pasto.  El pueblo queda justo detrás de la última rampa, lo suficientemente corta para que no merezca la pena subirla en bici y la subo empujando la bici y con la dignidad de biker arrastrando por el camino, no puede con este último y pequeño repecho. La meta está junto al cuartel de la Guardia Civil, allí toman nota del orden de llegada y el tiempo invertido en la marcha.

Esta marcha ha vuelto a dejarme una agradable sensación, este es el terreno en el que disfruto como un enano, solo son necesarias fuertes subidas y vertiginosos descensos compartidos con el ganado autóctono…. y si además nos tocara algún día algo del sorteo ya sería la pera.

 

Trofeo al participante más joven

 


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